Las mujeres en la historia económica. “Qué 100 años no es nada”

CAROLINA ROMÁN (Universidad de la República, Uruguay)

RESUMEN. En ocasión del mes de marzo, no podemos dejar de reflexionar sobre cuál es la situación de las mujeres en la sociedad. En el ámbito en que nos encontramos, esta interrogante la ubicamos en lo que ocurre en la academia y, más específicamente, en el campo disciplinar que representa la historia económica ¿Qué sabemos sobre la brecha de género en historia económica? ¿Qué es lo que la academia puede aportar para revertir las desigualdades de género? Estas preguntas son parte de la motivación del Coloquio virtual “La mujer en la construcción de la historia económica”, organizado por la División de Historia del CIDE y el Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM (IIH-UNAM) que se desarrolló durante la primera semana de marzo. En esta entrada comparto una breve reseña del evento. [1]




Fuente: #NoMoreMatildas presenta la hipotética vida de Matilde Einstein.
#NoMoreMatildas es una campaña de la Asociación de Mujeres Investigadoras y Tecnólogas, con la idea de Gettingbetter Creative Studio y la colaboración de Dos Passos Agencia Literaria, que busca reivindicar y promover el papel de las mujeres en la ciencia, para inspirar y fomentar la vocación científica en niñas y adolescentes.

Antes de comenzar, [2] vale la pena volver a preguntarnos ¿por qué es importante reflexionar sobre las brechas de género en nuestra disciplina, historia económica?[3] Aquí, parte de la respuesta es el compromiso ético que nos debería conducir a promover la equidad de género en el desarrollo de la profesión. Pero, la otra parte de la respuesta radica en que la invisibilidad de las mujeres afecta lo que estudiamos, lo que se enseña, las preguntas de investigación, las normas profesionales, los sistemas de evaluación, los sistemas de promoción, el reconocimiento, y la manera en que se abordan las discusiones de política. 

Las investigaciones sobre sesgos de género en la actividad académica muestran que lo que opera no es tanto una discriminación explícita, sino sesgos implícitos que afectan las interacciones en todos los niveles de la actividad académica: en decisiones formales, como las reglas de acceso y promoción, y en las informales, como los cursos que se sugieren a estudiantes o la manera en que se atiende y responde a preguntas e ideas con colegas (Bayer y Rouse, 2016).[4] Existen estudios que analizan lo que ocurre en la economía y en la historia, pero nos falta información y análisis para conocer la situación en la historia económica. Sabiendo que es una disciplina a veces difícil de definir, eclética entre la historia y la economía, que se nutre de muchas áreas de las ciencias sociales, y que, metodológicamente, ha ido transformándose de la narración a los enfoques matemáticos (Haupert, 2016), la tarea se hace aún más desafiante.

Aquí comparto una breve reseña del Coloquio virtual “La mujer en la construcción de la historia económica”, organizado por la División de Historia del CIDE y el Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM (IIH-UNAM), que tuvo lugar el 8 y 9 de marzo de 2021.[5] La coordinación, gestionada de forma impecable, estuvo a cargo de Iliana Quintanar (CIDE) e Irina Córdoba (IIH-UNAM). El evento se organizó en dos jornadas. En la Jornada 1, tuvo lugar la Mesa redonda “La mujer en la construcción de la Historia Económica”. En la Jornada 2, el tema fue “La mujer como agente económico, siglos XVI-XX”.


En esta entrada, me centraré en los aportes y debates de la Jornada 1. La mesa redonda fue moderada por Iliana Quintanar e Irina Córdoba y participaron cinco representantes de las asociaciones iberoamericanas de historia económica: Andrea Lluch (Presidenta de la Asociación Argentina de Historia Económica), Adoración Álvaro Moya (Secretaría General de la Asociación Española de Historia Económica); Cristina Mazzeo (Presidenta de la Asociación Peruana de Historia Económica), Bernardita Escobar Andrae (Presidenta de la Asociación Chilena de Historia Económica), y quien escribe este post en mi rol de Presidenta de la Asociación Uruguaya de Historia Económica. El objetivo de la mesa fue aportar reflexión sobre la situación en que se encuentran las mujeres en la historia económica e intercambiar sobre posibles acciones para promover su participación en este campo de conocimiento.

La inauguración del coloquio estuvo a cargo de Catherine Andrews, secretaria académica de la División de Historia del CIDE y de Isabel Martínez representando al IIH-UNAM. Me gustaría, primero, destacar algunas de sus intervenciones. Catherine inauguró el Coloquio celebrando la iniciativa, pero, al mismo tiempo, transmitiendo la sorpresa que estos eventos sigan siendo necesarios para visibilizar el trabajo de las mujeres. Cita, como ejemplo, que han pasado más de 100 años desde que las primeras mujeres obtuvieron sus títulos de doctorado en historia (Smith 2000). Sin embargo, aún hoy, la contribución de las mujeres a la ciencia sigue teniendo menor reconocimiento social que los varones. Esta situación de invisibilización permanece en varios espacios de la academia, con mayores y menores énfasis según las disciplinas. Y en historia económica, como destacó Isabel Martínez en su intervención, tenemos mucho por analizar sobre lo que ocurre con las brechas de género dentro y fuera de la academia.

La mesa se organizó en torno a tres ejes de discusión: 1) El papel de las mujeres en el ámbito profesional de la historia económica; 2) Aportaciones de las mujeres a la historia y la historiografía económica; 3) Retos para promover la participación de la mujer en el campo de estudio de la historia económica. En cada eje, tuvo lugar una ronda de intervenciones de cada una de las cinco representantes de las asociaciones. Aquí haré mención a algunos aspectos que fueron transversales a las presentaciones. Cabe aclarar que las presentaciones realizadas estuvieron basadas en relevamientos que realizaron las participantes, en colaboración con colegas, para aportar insumos para la reflexión y la discusión. De este modo, las afirmaciones y opiniones vertidas, más que conclusiones acabadas, constituyen puntos de partida para el análisis y el debate.

Sobre el papel de las mujeres en el ámbito profesional de la historia económica

Los datos aportados sobre la participación de las mujeres en el ámbito profesional de la historia económica conducen a los siguientes resultados. 1) En cuanto a la formación, no se observan diferencias entre mujeres y varones. De hecho, muchas veces las mujeres se gradúan más rápido y con mejores calificaciones; 2) En los sistemas científicos, en las categorías más bajas las mujeres suelen ser mayoría, pero, a medida que se avanza en las categorías de mayor reconocimiento, la presencia de las mujeres disminuye; 3) Existe una sobrerrepresentación de mujeres en tareas de coordinación y administración, pero menor presencia en los cargos de jerarquía y poder como decanos, rectores y cargos equivalentes; 4) En la carrera académica, hay menor porcentaje de mujeres como catedráticas y/o profesores titulares, y mayor presencia en las categorías más bajas; 5) En los cursos de historia económica que se imparten a nivel universitario, son muy pocos los que están a cargo de mujeres. Aquí, se menciona un punto importante, que es definir cuál es el ámbito de la historia económica, ya que hay muchas áreas de conocimiento que podrían caber dentro de esta definición, donde sí se observa una mayor presencia de mujeres.

En cuanto a la participación de las mujeres en las Asociaciones de Historia Económica, de la información compartida, se desprenden cuatro resultados. 1) En general, las asociaciones están integradas por más varones que mujeres; 2) En la mayoría de los casos, las mujeres han tenido menor participación en los cargos de conducción de las instituciones (actuando como Presidentas y/o Secretarias en Consejos y/o Comisiones Directivas); pero mayor presencia en los cargos de menor jerarquía. Estas diferencias han ido mejorando en los últimos años; 3) En algunos de los casos presentados, se observa mayor presencia de mujeres en actividades colaborativas y de construcción institucional; 4) En las revistas nacionales de historia económica (de las que se presentaron en el evento), hay disparidad de situaciones. En el caso de las revistas españolas, la participación femenina en los ámbitos de gestión y conducción de las revistas ha aumentado; mientras que, en el caso uruguayo, ha ocurrido lo contrario. Importa mencionar que, en algunas de las revistas españolas en donde se ha alcanzado una participación importante de las mujeres e incluso la paridad de género en los órganos de gestión, esto ha sido el resultado de una política deliberada para fomentar la participación femenina.[6] 

Aportaciones de las mujeres a la historia y la historiografía económica

El segundo eje proponía intercambiar sobre las aportaciones de las mujeres a la historia y la historiografía económica. Aquí se remarcaron los siguientes aspectos. En las jornadas de investigación que organizan regularmente las asociaciones de historia económica, la mayoría de las autorías son de varones. Las autorías femeninas no superan el 30% del total de presentaciones. Las autorías mixtas son las más minoritarias. En cuanto a las revistas nacionales de historia económica, de los casos presentados (las revistas españolas y la revista uruguaya), los artículos de autoría femenina son un porcentaje minoritario, siendo la mayoría de los artículos de autoría masculina.

En cuanto a los temas en que trabajan las mujeres, según la información presentada en el Coloquio, las mujeres lo hacen en casi todos los tópicos de historia económica. Existen ciertas áreas de mayor especialización, que varían según los países: empresa, negocios, familia, historia rural e historia regional; mercado de trabajo, bienestar, niveles de vida, historia del siglo XX. En comparación con los varones, las mujeres tienden a concentrar más los temas de investigación, y en algunos casos, se encontró que cuando las mujeres trabajan con los varones (en autorías mixtas) los temas sobre los que trabajan son más diversos que cuando lo hacen solas.

Otro dato relevante fue la distribución por género de las tutorías de las tesis de posgrado en historia económica. La información presentada, aun cuando fue para un solo país, mostraba que había predominancia de tutores varones, y que los temas que tutorean las mujeres son más diversos que los varones.

Retos y desafíos

Finalmente, la última ronda de intervenciones tenía como objetivo intercambiar sobre retos y desafíos para fomentar la participación de mujeres en la historia económica.

Uno de los retos de partida es aumentar la visibilidad de la historia de las mujeres. La Jornada 2 del Coloquio tenía como objetivo, precisamente, dar difusión al rol de las mujeres como agente económico, e incluyó la presentación de cinco ponencias que son un claro ejemplo en este sentido. Otro aporte es el espacio virtual que creó el IIH de la UNAM “mujeres históricas”, con el objetivo de contribuir al estudio de la historia de las mujeres, visibilizando y facilitando el acceso a materiales escritos por mujeres y dedicados a los estudios de las mujeres. Sin dudas, para revertir la invisibilidad, la generación de información, de datos y de análisis, se torna imprescindible. Como lo planteó Andrea Lluch en su presentación, citando la publicación reciente de Criado (2020); “La falta de datos por género no implica solo silencio. Esos silencios, esta falta de datos tiene consecuencias”.

Al mismo tiempo, desde nuestro rol en las asociaciones y nuestro lugar en la academia, hay acciones diversas que se pueden emprender. En lo institucional, desde las asociaciones, se podría plantear la incorporación de políticas de género y/o buenas prácticas en materia de igualdad con el objetivo de: incentivar una mayor presencia de mujeres en los órganos de dirección de las asociaciones (Presidencias/Secretarías), en la composición de los órganos de gestión de las revistas académicas, en los comités académicos de los congresos nacionales e internacionales, así como en la participación de mujeres en las jornadas de investigación. En nuestra actividad académica, las acciones pueden apuntar a fomentar la presencia de mujeres en comités académicos, en comisiones evaluadoras, en tutorías de tesis de grado y posgrado, así como la promoción de mujeres en categorías laborales superiores. También, se planteó la necesidad de incentivar la incorporación de doctorandas y jóvenes investigadoras a la historia económica.

Fuente: Fleming (2017)

En síntesis

En las experiencias sobre historia económica presentadas en el Coloquio, las brechas de género aún siguen siendo grandes. En algunos ámbitos o dimensiones, las mujeres han aumentado su participación y parecería que, en los últimos años, los progresos han sido alentadores. En muchos casos, cabe recordar que los avances en materia de igualdad de oportunidades han sido fruto de acciones deliberadas para lograrlo, más que un proceso que ocurre por sí mismo.

La construcción de las disciplinas, en la mayoría de los casos, ha estado, y sigue estando, liderada por los varones (Schmidt, 2020). Tanto el diseño de las preguntas de investigación, las formas de abordar los problemas, la validación de los resultados, los diseños de los sistemas de promoción, como los reconocimientos académicos continúan siendo conducidos por varones. Por lo tanto, no solo se trata de actuar para cerrar las brechas, sino de potenciar las transformaciones que las mujeres pueden realizar en las ciencias sociales, una vez que participen, en igualdad que los varones, en los ámbitos de poder (Sawer et al., 2020).

Las reflexiones compartidas nos invitan a repasar nuestras actividades cotidianas en la academia, cómo se dan los procesos de decisión y las relaciones de poder. Si bien en los últimos 100 años se reconocen muchísimos progresos, aún nos queda mucho camino por recorrer.

En historia económica, como disciplina, nos falta conocimiento de cómo se da el proceso académico, que además de su diversidad, se ha ido transformado en el tiempo. Como académicos y académicas, tenemos el compromiso de aportar a los debates y generar reflexión para revertir las desigualdades de género que afectan en todos los ámbitos de la sociedad y son transversales a los distintos espacios en donde actuamos. El desafío es enorme, pero los pasos en esa dirección son claros y decididos.


1] El título hace alusión a una frase de la letra del tango “Volver” de Carlos Gardel que dice “que veinte años no es nada”.

[2] Parte de las reflexiones que aquí comparto son fruto del intercambio con Paola Azar, María Camou, Melissa Hernández y Silvana Maubrigades (integrantes de la Asociación Uruguaya de Historia Económica), en ocasión de preparar la presentación para el coloquio. Les agradezco mucho los aportes, aunque las opiniones de este Blog son de mi entera responsabilidad. 

[3] No dudo en destacar en este punto que el tema ha sido discutido en este Blog. Ver, por ejemplo, “Género y desigualdades durante las crisis ¿qué aporta una mirada de largo plazo?” y “Cambiar para participar. Transformaciones personales y sociales que expliquen la oferta de mano de obra de mujeres en América Latina desde 1950”, ambas elaboradas por Silvana Maubrigades, Profesora de la Universidad de la República, Uruguay, quien ha realizado importantes contribuciones sobre desarrollo, desigualdad y mercado de trabajo desde la perspectiva de género.

[4] Agradezco a Paola Azar, Profesora de la Universidad de la República (Uruguay), coordinadora del curso Economía y Género de la Facultad de Ciencias Económicas y de Administración (FCEA), por compartir estas referencias y sus reflexiones.

[5] El evento completo se puede ver en el canal de Youtube del Instituto de Investigaciones Históricas y la UNAM en el siguiente link: https://www.youtube.com/watch?v=A3RiKTwdgi0

[6] Por ejemplo, Historia Agraria: Revista de Agricultura e Historia Rural tiene una política de género; e Investigaciones en Historia Económica-Economic History Research ha adoptado, recientemente, las Buenas Prácticas Editoriales en Materia de Igualdad recomendadas por la FECYT.


Bibliografía

Bayer, Amanda y Rouse Cecilia Elena (2016) “Diversity in the economics profession: a new attack to an old problem”. Journal of Economic Perspectives, 30:221–242.

Criado Pérez, Caroline (2020). La mujer invisible. Descubre cómo los datos configuran un mundo hecho por y para los hombres. Seix Barral, España.

Fleming, Jacky (2017). El problema de las mujeres. Anagrama. Barcelona.

Haupert, Michael (2016) “The impact of cliometrics on economics and history”. Revue d’économie politique 2017/6 (Vol. 127): 1059-1081.

Sawer, Marian, Jenkins, Fiona, Downing, Karen (2020). How Gender Can Transform the Social Sciences Innovation and Impact. Palgrave Macmillan

Smith, Bonnie (2000). The Gender of History. Men, Women, and Historical Practice. Harvard University Press.



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