La torta y su reparto: cambios en la distribución y su impacto sobre el crecimiento económico

Pablo Marmissolle (Universidad de la República, Uruguay)

Pablo Marmissolle es ayudante de investigación en la Facultad de Ciencias Económicas y de Administración (FCEA) de la Universidad de la República (UdelaR), Uruguay. Es Licenciado y Magíster en Economía por la misma Universidad.

Imagen tomada de iade.org

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Resumen

Este post presenta los posibles aportes de la teoría neo-kaleckiana para la comprensión de los procesos de crecimiento en el largo plazo y su relación con la distribución del ingreso, mostrando los resultados de la aplicación de este enfoque para el caso uruguayo. Esta entrada está basada en mi tesis de maestría en economía, la cual tuvo, como objetivo, identificar de qué forma los cambios en la distribución funcional del ingreso incidieron en el crecimiento económico de Uruguay en el largo plazo (específicamente, en el período 1908-2017). Con ese propósito, se planteó un modelo neo-kaleckiano de crecimiento dirigido por la demanda para medir cómo la cuota de salarios, la cuota de beneficios y la cuota de rentas (participación de los salarios, beneficios y rentas de la tierra en el producto, respectivamente) impactaron en el crecimiento del consumo, inversión, exportaciones e importaciones. Los resultados obtenidos muestran que los aumentos en la cuota de beneficios han impactado negativamente en el crecimiento económico de Uruguay, efecto adverso que se habría acentuado desde comienzos de la década de los setenta; la cuota de rentas, por su parte, ha incidido positivamente en el crecimiento del país, aunque su influencia ha sido bastante reducida; la cuota de salarios incidió positivamente en el crecimiento económico durante todo el periodo de análisis. Estos resultados sugieren que las políticas públicas debieron favorecer una mayor participación de los salarios en el ingreso para promover un mayor crecimiento económico.

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La otra cara de la moneda  [1]

A pesar de que el vínculo entre crecimiento económico, demanda agregada y distribución del ingreso es un tópico que ha estado presente desde el siglo XIX en la teoría económica (pensemos, por ejemplo, en los trabajos de Ricardo y Marx), y que desde esa época existía una preocupación por los efectos que los salarios bajos podrían tener sobre los niveles de consumo y demanda agregada, estudiar el crecimiento económico en un enfoque de largo plazo y desde el lado de la demanda no ha sido frecuente en la literatura económica e histórico-económica de América Latina.

Buscando contribuir en esa dirección, se planteó un modelo neo-kaleckiano de crecimiento dirigido por la demanda para medir cómo la cuota de salarios, la cuota de beneficios y la cuota de rentas impactaron (en el largo plazo) en el crecimiento del consumo, inversión, exportaciones e importaciones y, por tanto, del producto de Uruguay.

Pero, ¿qué es esto de “modelos neo-kaleckianos”?

En primer lugar, corresponde señalar que, en términos generales, nuestra disciplina (o mejor dicho, el mainstream) solo ha considerado el efecto de los salarios sobre la inversión, sin prestar mayor atención a la conexión entre la distribución del ingreso y el consumo. En este sentido, la idea con este tipo de modelización neo-kaleckiana es mirar la otra cara de la moneda o, en otras palabras, “ir más allá de la visión microeconómica de los salarios como un costo que tiene consecuencias negativas en la economía, y considerar las dinámicas macroeconómicas positivas asociadas con los salarios como un componente importante de la demanda agregada” (Lavoie y Stockhammer, 2013:2).

Los estudios de Kalecki dieron origen a una larga serie de modelos macroeconómicos neo-kaleckianos, en los que se otorga a la distribución del ingreso un papel central en el funcionamiento de la economía, tanto por su influencia directa en los niveles de demanda agregada, como por su influencia indirecta sobre el crecimiento económico. Dentro de la tradición neo-kaleckiana, el trabajo seminal de Bhaduri y Marglin (1990) constituye el punto de partida para una serie de esquemas teóricos que modelizan la influencia de la distribución funcional del ingreso en el desempeño macroeconómico de los países. En estos modelos, en el análisis de largo plazo, la producción y el empleo no están determinados por la oferta de trabajo y capital remunerados según sus productividades marginales (como establece el mainstream), sino que se centran en la cantidad y tipo de capacidad productiva de la economía y en el grado de competencia. El equilibrio de corto plazo está determinado por el nivel de consumo de perceptores de beneficios y de salarios, y, atado a lo anterior, por la distribución del ingreso. Estos equilibrios de corto plazo podrían ser distintos a lo largo del tiempo, ya que a mediano y largo plazo se van modificando tanto las cantidades y tipos de capacidad instalada como las condiciones de competencia de la economía. En un marco kaleckiano, la oferta de trabajo y capital solo pueden determinar el producto de la economía si la demanda agregada es mayor que la producción de pleno empleo con plena utilización del stock de capacidad instalada. Pero esta situación es poco plausible; como plantea Steindl (1952), las empresas tienden a acumular capacidad productiva por encima de la demanda. Las empresas con menores costos van a poder vender a precios más bajos que sus competidores, logrando de esa forma desplazar a la competencia y crecer más rápidamente en el mercado, generando economías de escala. Este proceso marca, a largo plazo, una tendencia al oligopolio y al exceso de capacidad (Steindl, 1952), lo que respalda la utilización de un modelo centrado en la demanda agregada y en la distribución del ingreso para estudiar el proceso de crecimiento económico en el largo plazo.

Imagen tomada de Ingram Pinn – EurasianHub

Desde la crisis internacional de 2008 se han acentuado las críticas y cuestionamientos al modelo de crecimiento económico vigente, tanto en países desarrollados como en países en vías de desarrollo. Por otro lado, varios estudios han señalado la importante caída en la participación de las remuneraciones de asalariados en el Producto Bruto Interno (PBI) desde la década de 1980 (Stockhammer, 2013), así como un fuerte proceso de concentración del ingreso (Piketty, 2014). Estos cuestionamientos están directamente relacionados con el concepto de régimen de crecimiento, el cual, en términos generales, depende de la influencia que haya tenido la distribución del ingreso en el crecimiento económico en un periodo determinado. En este sentido, aumentos en la cuota de ingresos no salariales (participación de los beneficios y rentas en el ingreso total) pueden impactar negativamente en el producto de la economía, en cuyo caso el régimen de crecimiento se considera basado en los salarios (wage-led); mientras que, si los aumentos en la cuota de ingresos no salariales impactan positivamente en el producto, el régimen se considera basado en los beneficios (profit-led). Como señalan Alarco y Castillo (2018), los resultados sobre el régimen de crecimiento, o sea su identificación, pueden ser de gran utilidad para definir cuál debió haber sido el énfasis distributivo de las políticas públicas para contribuir al crecimiento económico.

El caso uruguayo

El magro desempeño en materia de crecimiento de la economía uruguaya durante el siglo pasado y su gran volatilidad son frecuentemente señalados como dos de los motivos por los cuales el ingreso per cápita de los uruguayos ha disminuido sistemáticamente en relación a los países desarrollados (Oddone, 2010). De hecho, partiendo de una situación similar en materia de ingresos per cápita a comienzos del siglo XX, Uruguay ha mostrado un desempeño, en términos de crecimiento económico, notoriamente más bajo que el de Europa y Norteamérica, lo cual muestra indicios de problemas en el proceso de acumulación de capital.

Varios autores señalan que Uruguay ha seguido tres grandes patrones de desarrollo a lo largo de su historia (Azar et al., 2009; Bertino et al., 2001; Bértola, 2005; Oddone, 2010). Hasta la depresión de la década de los treinta nuestra economía se caracterizó por seguir un modelo agroexportador que, en la década siguiente, dio paso al modelo industrializador enfocado en la producción de bienes de consumo destinados al mercado interno (industrialización por sustitución de importaciones – ISI) y liderado por el Estado. El agotamiento de la ISI dio lugar a un proceso de desregulación y re apertura comercial que se inicia, muy lentamente, en la década de 1960 y que se delinea claramente luego del golpe de estado militar (1973); este nuevo patrón liberalizador es, en gran medida, comparable con el modelo agroexportador, aunque difiere en el rol adoptado por el Estado (Azar et al., 2009) y en el fomento de las exportaciones de bienes no tradicionales, particularmente hacia países de la región (Bértola, 2008). Luego de la crisis de 2002, el modelo liberal-exportador ha procesado diversos cambios, como la creciente regulación del mercado de trabajo (particularmente por la reinstauración de los Consejos de Salarios), cuya consecuencia directa ha sido un rápido incremento del salario real y de los niveles de consumo, así como la instrumentación de medidas de política tendientes a dar soporte a áreas de carácter estratégico como biotecnología, ciencias de la salud y TIC (Bértola et al., 2014).

Más allá de esos tres grandes patrones de desarrollo, la evidencia empírica muestra que existen sólo dos momentos de sostenido crecimiento de la participación de los salarios en el producto: los años de la ISI y los años posteriores a la crisis de 2002. Además, en términos comparados, la cuota de salarios siempre ha sido muy baja con respecto a la de otros países de características estructurales similares a Uruguay (Siniscalchi y Willebald, 2018).  En línea con lo anterior, si el análisis aquí planteado identifica que ha habido un régimen de crecimiento basado en los salarios, puede interpretarse que parte del magro desempeño que ha tenido la economía uruguaya en el largo plazo puede deberse a los fuertes procesos de ajuste distributivo que ha vivido el país.

Resultados

Buscando analizar los canales a través de los cuales la distribución del ingreso impacta en el crecimiento, se estimó, mediante diferentes especificaciones de series temporales, el impacto de los cambios distributivos sobre el consumo de los hogares, la inversión, las exportaciones y las importaciones; dichos impactos fueron ponderados luego según el peso de cada uno de estos componentes en el producto total.

Las estimaciones realizadas muestran que entre 1908 y 2017, en promedio, un aumento de 1% en la cuota de salarios generó un crecimiento de 0,20% en el producto, en tanto que un aumento de 1% en la cuota de beneficios generó una caída del nivel de actividad de 0,12%; el impacto de las rentas, por su parte, habría sido positivo pero muy reducido (0,06%).

Buscando analizar si las políticas implementadas en la segunda mitad del siglo XX y los fuertes ajustes salariales causados por éstas habían logrado modificar el régimen de crecimiento del país, se descompuso el período en dos fases: 1908 – 1967 y 1968 – 2017. Las estimaciones indican que en el período 1908 – 1967, en promedio, aumentos del 1% en la cuota de beneficios generaron una caída de 0,05% en el producto, en tanto que aumentos del 1% en la cuota de rentas generaron un crecimiento de 0,03% en el nivel de actividad económica; respaldando estos resultados, las especificaciones del modelo que incluyen a la cuota de salarios muestran que aumentos del 1% en este share generaron un crecimiento de 0,05% del PIB. En 1968 – 2017, las estimaciones indicarían que ante aumentos del 1% en la cuota de beneficios el producto se contrajo 0,19%, en tanto que aumentos del 1% en la cuota de renta generaron un crecimiento de 0,03% en el PIB; la elasticidad de la cuota de salarios frente al nivel de actividad habría sido positiva (0,20%), al igual que en 1908 – 1967.

Los resultados obtenidos permiten concluir que el régimen de crecimiento de Uruguay ha sido wage-led, por lo que los aumentos en la participación de los salarios en el ingreso han sido positivos para la economía. Más allá de los cambios en las magnitudes del impacto de los cambios distributivos en el crecimiento, en los sub-períodos 1908 – 1967 y 1968 – 2017 el crecimiento fue wage-led, lo que indicaría que la política económica de las últimas décadas del siglo XX no logró modificar el régimen de crecimiento de la economía uruguaya. En concordancia con esto, se constata que no ha habido en el periodo objeto de estudio un régimen profit-led, en tanto que hay evidencia de un (modesto) crecimiento rent-led.

¿Y el resto del mundo?

Como muestra el Cuadro 1, los resultados obtenidos para Uruguay son consistentes con la gran mayoría de los resultados obtenidos para otras economías.

Cuadro 1

Regímenes de crecimiento en otros países y regiones

Fuente: elaboración propia.

Los únicos casos de regímenes de crecimiento basados en los beneficios refieren a América Latina. Como plantean Alarco (2017) y Oliveira (2019), el régimen profit-led de Brasil y de la región latinoamericana se sustenta en la existencia de altísimos niveles de desigualdad y concentración de ingresos, así como en la enorme importancia de sectores de subsistencia que están “al margen” del proceso de acumulación capitalista, y que, a su vez, debilitan el poder de negociación de los trabajadores de la región. La economía uruguaya, por sus características históricas e institucionales, posee rasgos muy distintos a los señalados, por lo que no es de extrañar que en el país el crecimiento haya sido wage-led.

Un gran detalle es que tanto los países desarrollados que figuran en el Cuadro 1 como Uruguay han tenido un régimen de crecimiento wage-led. Sin embargo, mientras en Uruguay la participación de los salarios en el ingreso ha promediado 43% en 1908 – 2017 y ha tenido fuertes oscilaciones, en los países centrales ésta ha sido considerablemente mayor (65%) (Siniscalchi y Willebald, 2018). La baja participación de los salarios en el ingreso, con sus fuertes ajustes, parecería ser una de las posibles explicaciones del declive vivido por esta economía wage-led en el largo plazo.

Algunos puntos pendientes

A partir de los resultados obtenidos se abre una serie de preguntas que permitirían profundizar, por distintas vías, el análisis de la relación entre distribución y crecimiento. Por ejemplo, ¿cómo impactaron los cambios distributivos en la incorporación de nuevas tecnologías?, ¿cómo afectó el desarrollo tecnológico a la distribución funcional del ingreso? Alternativamente, y dejando de lado el análisis empírico, ¿es posible establecer un vínculo entre los modelos post-keynesianos que analizan el crecimiento “por el lado de la demanda” y los modelos neoclásicos de crecimiento centrados en el análisis de la oferta?

Las respuestas a estas preguntas serán materia de próximas etapas en la investigación.

 

Bibliografía

Alarco Tosoni, G. (2017). Ciclos distributivos y crecimiento económico en América Latina, 1950-2014. Cuadernos de Economía, 36(72), 1-42.

Alarco Tosoni, G., y Castillo García, C. (2018). Distribución factorial del ingreso y régimen de crecimiento en el Perú, 1942-2013. Revista CEPAL.

Azar, P.; Bertino, M.; Bertoni, R.; Fleitas, S.; García Repetto, U.; Sanguinetti, C., Sienra, M. y Torrelli, M. (2009): ¿De quiénes, para quiénes y para qué? Las finanzas públicas en el Uruguay del siglo XX. Editorial Fin de Siglo, Montevideo, Uruguay.

Bertino, M., Bertoni, R., Tajam, H., y Yaffé, J. (2001). “La larga marcha hacia un frágil resultado. 1900-1955.” En El Uruguay del siglo XX. La Economía, 9-55. Editorial Banda Oriental-Instituto de Economía, Montevideo.

Bértola, L. (2005). “A 50 años de la curva de Kuznets: Crecimiento económico y distribución del ingreso en Uruguay y otras economías de nuevo asentamiento desde 1870.” Investigaciones en Historia Económica, 1(3), 135-176.

Bértola, L. (2008). An Overview of the Economic History of Uruguay since the 1870s. EH. Net Encyclopedia, edited by Robert Whaples. March 16, 2008. URL http://eh. net/encyclopedia/article/Bertola. Uruguay. final, 1871-2005.

Bértola, L., Isabella, F., y Saavedra, C. (2014). “El ciclo económico de Uruguay, 1998-2012.” DOL (Documentos On-line)/FCS-UM; 33.

Bhaduri, A., y Marglin, S. (1990). Unemployment and the real wage: the economic basis for contesting political ideologies. Cambridge Journal of Economics, 14(4), 375-393.

Cárdenas del Rey, L. (2019). Salarios y crecimiento económico durante el desarrollismo franquista. Asociacion Española de Historia Económica (No. 1906).

Lavoie, M., y Stockhammer, E. (2013). Wage-led growth: Concept, theories and policies. En Stockhammer, E. y Lavoie, M. (Ed.) Wage-led growth (pp. 13-39). Palgrave Macmillan, London

Marx, K. (1867). El capital. Crítica de la economía política. Tomo I. Vol. I, 2.

Naastepad, C. W. M. (2005). Technology, demand and distribution: a cumulative growth model with an application to the Dutch productivity growth slowdown. Cambridge Journal of Economics, 30(3), 403-434.

Oddone, G. (2010). El declive: una mirada a la economía de Uruguay del siglo XX. Linardi & Risso, Montevideo.

Oliveira, A. S. D. (2019) Uma análise do (sub)desenvolvimento brasileiro: um modelo de crescimento com distribuição de renda de regime «profit-led». Tesis de Doctorado en Economía – Universidade Federal de Uberlândia, Uberlândia.

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Piketty, T. (2014) Capital in the 21st Century. Harvard University Press, Cambridge, MA.

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Stockhammer, E., Onaran, Ö., y Ederer, S. (2008). Functional income distribution and aggregate demand in the Euro area. Cambridge Journal of Economics, 33(1), 139-159.

 

[1] Este post está basado en mi tesis de maestría en economía defendida en febrero 2020 en la Facultad de Ciencias Económicas y de Administración de la Universidad de la República. Disponible en: https://www.academia.edu/41965530/Crecimiento_y_distribuci%C3%B3n_del_ingreso_en_Uruguay._Una_aproximaci%C3%B3n_desde_el_lado_de_la_demanda_1908_-_2017

 

 

 

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