Cambiar para participar. Transformaciones personales y sociales que expliquen la oferta de mano de obra de mujeres en América Latina desde 1950

Prof. Silvana Maubrigades, Universidad de la República, Uruguay

RESUMEN. Asumiendo que los cambios en la tasa de actividad de las mujeres en América Latina es un fenómeno multicausal, esta entrada presenta resultados sobre indicadores significativos en la oferta de mano de obra en la región. Se identifica que la reducción en el número de hijos y la mejora de los niveles educativos influye positivamente en el incremento de la tasa de actividad de las mujeres; a la vez que se relativiza el peso del rezago en la edad del matrimonio como factor explicativo para que las mujeres ingresen al mercado laboral.

Silvana (08-03-2019)

En una primera entrega de este Blog, iniciaba la discusión sobre el vínculo entre desarrollo y participación de las mujeres en el mercado de trabajo, con evidencia históricamente reciente sobre los cambios en materia de brecha salarial de género. Ese es hoy uno de los grandes debates en torno a las capacidades del sistema productivo para generar equidad entre quienes participan. Sin embargo, para las mujeres, ser miembros activos del mundo de trabajo implica algo más que la mera voluntad de hacerlo; ellas requieren que se genere una serie de condiciones económicas, pero sobre todo sociales que habiliten ese tránsito, que lo hagan fluido y se minimicen los costos personales de pasar del ámbito doméstico al ámbito público. Por lo tanto, en esta entrega abordaré una serie de variables explicativas que se han usado, en el estudio de diferentes regiones, para comprender los cambios ocurridos en la oferta de trabajo por parte de las mujeres.

Una parte importante de la literatura que estudia las vinculaciones entre las desigualdades de género y el desarrollo se ha centrado en el análisis de los cambios generados en las estructuras familiares y sociales, tanto como en los cambios observados en las “capacidades” de los individuos para enfrentarse a los desafíos de este desarrollo.  Las transformaciones en la conformación de la familia, los cambios en la nupcialidad, el número de hijos por hogar, son factores asociados entre sí y que pueden tener un fuerte impacto sobre las posibilidades de participación de las mujeres en la actividad económica. El aumento de la participación de las mujeres en la toma de decisiones, a nivel de la familia y a nivel social, puede considerarse un indicador de progreso en el desarrollo económico (De Moor and Van Zanden, 2010; Van Zanden, 2011). Y, si bien se ha postulado que el incremento de las mujeres en el mercado de trabajo está inversamente correlacionado con el número de hijos, tal relación no es de naturaleza automática, ni explica por sí sola la totalidad de los diferenciales de participación (Jelin, 1978; García and De Oliveira, 1988).

En América Latina, los cambios ocurridos en el marco de la primera y segunda transición demográfica durante el siglo XX han sido heterogéneos. Pero sería a partir de 1950 que comenzaría a darse una transición hacia una nueva estructura social y económica dominada por el desarrollo de las ciudades, la migración interna de población, cambios en los patrones de natalidad y nupcialidad, inclusión de las nuevas generaciones en los sistemas de enseñanza formales, nuevos espacios productivos y nuevas formas de vida asalariada, al tiempo que se hacían más notorias las brechas entre la población que se integraba a estos cambios y la que quedaba excluida. En el marco de estas condiciones de desigualdad, la movilidad social y los procesos de integración pasaron a depender en mayor medida del crecimiento económico alcanzado por las economías (Rama, 1984).

Un primer hecho relevante en materia de transformaciones en el ámbitoEdad matrimonio doméstico es que el rezago en la edad del matrimonio no ha resultado un indicador útil para entender la mayor presencia de las mujeres en el mercado de trabajo. América Latina es una región que mantiene bajas las edades de ingreso al matrimonio; 25 años al momento del matrimonio de las mujeres es un promedio bastante bajo en comparación con los observados en los países desarrollados a finales del siglo XX (cercanos a los 30 años). Sin embargo, pese a que estos resultados se mantienen relativamente constantes a lo largo del tiempo, las tasas de participación de las mujeres han mostrado un dinamismo mucho mayor en todos los países analizados.

Sin embargo, el número de hijos sí ha mostrado cambios significativos y, con ello, América Latina no se aleja de lo demográficamente esperable. Iniciando la segunda mitad del siglo FecundidadXX con un promedio de 6 hijos por mujer, para el año 2010 esta cifra se ha reducido a menos de la mitad (2,6 hijos por mujer). Este proceso se explica por una transformación relativamente rápida en materia de fecundidad, habiendo logrado América Latina captar los avances tecnológicos obtenidos en materia de control de la natalidad por parte de los países desarrollados. Esto hizo que confluyeran los cambios en las pautas de control de la natalidad con una mayor presencia de las mujeres en el mercado de trabajo, especialmente a partir de la década de 1980 y en toda la región.

La educación ha mostrado también ser una variable dinámica en el proceso de transformación de las trayectorias de vida de las mujeres. El Cono Sur (Argentina, Chile y Uruguay) ha sido siempre una región con altos niveles educativos y si bien siguen Estudioliderando el proceso, fueron en este período alcanzados por el resto de los países de América Latina, en especial los casos de Brasil, Colombia, México y Venezuela. En su vínculo con el mercado de trabajo, la correlación entre educación y tasas de actividad es significativa en una muestra de 15 países analizados en la región (Maubrigades, 2017). Por tanto, si bien no puede afirmarse que los logros educativos han tenido una incidencia directa en la incorporación laboral de las mujeres o, por el contrario, que los requerimientos del mercado hayan motivado la acumulación de años de estudio por parte de éstas, puede suponerse que las mejoras en los niveles de calificación de la fuerza de trabajo abren una ventana de oportunidad a las mujeres en el mercado laboral.

En términos de espacios laborales, el proceso de urbanización que ha mostrado América Latina durante el siglo XX, si bien ha acompañado la tendencia mundial de crecimiento de laUrbanizacións ciudades, ha implicado para la región un cambio significativo en su forma de desarrollo. América Latina sigue siendo un continente dual, tiene un grupo de países que alcanza a finales del período a superar el 85% de su población en medios urbanos, y países que aún tienen algo menos de la mitad de su población viviendo en el medio rural. Esto hace que su potencial explicativo en la participación de las mujeres en el mercado de trabajo sea también dispar. Los países que tienen mayor urbanización (Argentina, Uruguay), son los que han mostrado una mayor diversificación de su mercado de trabajo, y las mujeres participan más en los sectores de los servicios personales y sociales, tanto como en el comercio. En aquellos países con mayor presencia de población rural (Bolivia, Honduras, El Salvador) las mujeres muestran también un fuerte incremento en sus tasas de actividad, pero estando más orientadas a las actividades agrarias donde la temporalidad es una característica dominante, junto con la informalidad y el cuentapropismo.

Finalmente, los cambios en la legislación dentro de los países es otro comDerechosponente útil para explicar el cambio de condiciones que viabiliza la presencia de las mujeres en el mercado de trabajo. En  materia de derechos lo que se puede comprobar es que la brecha en materia formal se ha reducido significativamente en aspectos relevantes de la vida económica como los son el derecho de herencia, la equidad en la toma de decisiones para las mujeres casadas en materia de contratos laborales, legales y financieros. Estas garantías, vinculadas a la posibilidad de firmar contratos, tener titularidad en las cuentas bancarias, o heredar propiedades por parte de las mujeres –y, en particular, entre las mujeres casadas– hablan de un lugar socialmente responsable y protegido detentado por ellas. Sin embargo, contrastan estos resultados con el alto nivel de informalidad presente en estos países, con la precarización de la mano de obra y consecuentemente con una mayor vulnerabilidad en materia laboral.
Explicar los cambios ocurridos en la participación de las mujeres en el mercado laboral, requiere múltiples enfoques. En esta oportunidad, se analizaron aquellas transformaciones ocurridas en el ámbito personal y social, que repercutieron significativamente en la oferta de fuerza de trabajo en América Latina. Lo interesante que ha ocurrido en la región, quizás tenga que ver con el hecho de que no se siguieron siempre los caminos transitados por los países desarrollados para alcanzar los niveles de participación que tienen hoy las mujeres. A nuestra región parece determinarla todavía la temprana consolidación del núcleo familiar, aunque haya logrado reducir significativamente el número de hijos por mujer. La educación ha sido un logro, en términos de acumulación de años de estudio, aunque dista mucho de ser lo esperable en materia de desarrollo. El proceso de urbanización es casi un fenómeno mundial, aunque muchos de los países de América Latina todavía mantengan una importante ruralidad en su estructura social y económica. Y en materia de derechos, hay todo un capítulo por explorar que tiene que ver con un desigual resultado en materia de concreción efectiva de oportunidades, aunque se garanticen las mismas en el plano de lo jurídico.

Tratando de dar un enfoque distinto, una próxima entrega en este blog presentará un análisis desde la demanda de mano de obra femenina, vinculado a los cambios en la estructura productiva que ha tenido América Latina durante el siglo XX.

 

Referencias:
De Moor, T. and J. L. Van Zanden (2010). “Girl power: the European marriage pattern and labour markets in the North Sea region in the late medieval and early modern period1.” The Economic History Review 63(1): 1-33.
García, B. and O. de Oliveira (1988). “Participación económica femenina y fecundidad: aspectos teóricos y metodológicos en.” Memoria de La Reunión sobre avances y perspectivas de la investigación social en planificación familiar en México.
Jelin, E. (1978). La mujer y el mercado de trabajo urbano, Centro de estudios de estado y sociedad.
Maubrigades, S. (2017.). Las mujeres en el mercado de trabajo en América Latina durante el siglo XX : un análisis comparado de la tasa de actividad, sus factores explicativos y su impacto en la brecha salarial. Tesis de doctorado. Universidad de la República (Uruguay). Facultad de Ciencias Sociales.
Rama, G. W. (1984). Evolución social de América Latina (1950-1980): transición y cambio estructrual; primera parte. Seminario sobre Alternativas de Desarrollo de América Latina. CEPAL. Santiago de Chile, CEPAL: 81 p: tbls., diagrs.
Van Zanden, J. L. (2011). In Good Company: About Agendcy and Economic Development in Global Perspective. Stellenbosch Economic Working Papers. Stellenbosch. 23/11

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