¿Qué es un archivo?

 Bernardo Batiz-Lazo (Bangor University), 15 de octubre de 1013.

El cambio tecnológico y en particular el mayor uso de computadoras, ha abierto nuevas brechas en la forma de hacer historia no sólo como campo de estudio o metodología de trabajo sino también, dada la creciente frecuencia con que nuestra fuente primaria de información se encuentra en forma digital, en aspectos epistemológicos e incluso ontológicos. Mas que resumir dichas tendencias, este artículo pretende provocar una discusión de como la historia económica y de la empresa debe enfrentar el reto de lo que algunos comienzan a denominar ‘la teoría del archivo’.

La saga reciente de Edward Snowden y los archivos de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA por sus siglas en inglés) de los EE UU así como del llamado ‘wikileaks’, en el cual varios periódicos internacionales publicaron (y continúan haciendo uso de) correspondencia electrónica previamente secreta del Departamento de Estado de los EE UU, demuestra como los sistemas de información se han convertido en el fons et origo del trabajo histórico contemporáneo. Aún más, en su blog Eder Gallegos (Colmex) comenta haciendo referencia a las redes sociales:

¿Podría volverse [Twitter] fuente de primera mano para apoyar el conocimiento de la Academia? Me parece plausible, sería sumamente interesante ver que en décadas futuras las redes sociales y la historiografía entrecruzaran sus caminos.[i]

De hecho Grier and Campbell (2000, 32), el trabajo etnográfico de Kelty (2008) así como las contribuciones al  Journal of Computer-Mediated Communication ya entran en materia y hacen patente los retos al trabajo de campo del historiador en la era del internet. Estos incluyen la naturaleza efímera de cierto tipo de correspondencia (como los chats o intercambios entre móviles, ya sea SMS o aplicaciones tipo Wasup), la falta de archivos y depósitos de correspondencia electrónica, así como la rapidez de la obsolescencia de diferentes medios de almacenamiento y aquí no solo nos referimos a, por ejemplo, los discos “floppy” de 5  y 1/14 pulgadas o las cintas magnéticas de los 60s o 50s, sino incluso a formatos populares en los 90s que hoy en día ya no tenemos acceso fácilmente como los archivos creados en procesadores de palabra como WordStar u hojas de calculo como Lotus. Este tema incluso llama la atención de algunas publicaciones internacionales, tales como el New York Times (aquí).

En breve, el cambio tecnológico apunta a diferentes formas de hacer historia. Por una parte como categoría de investigación propia. Aquí tenemos desde los estudios de la historia de la computación y los sistemas de información (que se publican, por ejemplo, en Technology and Culture o IEEE Annals in the History of Computing); hasta re-interpretar el estudio de instituciones o actividades, como por ejemplo el trabajo que colegas tales como Mark Billings (Essex), Alan Booth (Essex), James Cortada (Charles Babbage Institute),  Gustavo del Angel (CIDE), Carles Maixe (La Coruña), Ian Martin (Sheffield Hallam), Juan Pablo Pardo Guerra (LSE) y otros hemos hecho para reinterpretar la historia de la banca a la ves de alejarnos de la dicotomía empresa/mercado hacia la infraestructura tecnológica que la soporta.

A un nivel mas agregado esta el trabajo que por ejemplo ha hecho recientemente  Stefan Schwarzkopf (Copenhagen Business School) y  Stephanie Decker (Aston) (y que comentamos en ingles aquí y aquí; por cierto, esta ultima también se comenta por Andrew Smith (Coventry) aquí) es mas de naturaleza metodológica. Específicamente Schwarzkopf  y Decker debaten sobre la necesidad de llevar la discusión alrededor de nuevos métodos de investigación facilitados por las tecnológicas de la información hacia un replanteamiento de lo que representa ‘el archivo’, es decir, la fuente primaria para la investigación histórica. Schwarzkopf y Decker están particularmente interesados en determinar los usos y limitaciones de los archivos. Por ejemplo que la investigación gravita hacia archivos documentales extensos y de fácil acceso (como es el caso de muchos bancos en Europa); o lo que Decker llama ‘el silencio de los archivos’, es decir,  el cómo, cuándo y porque cierto tipo de documentos sobreviven mientras otros no.  Ellos opinan que en forma rutinaria hay poco en términos de hacer este tipo de cuestionamientos como parte del trabajo de campo y que, de hecho,  con demasiada frecuencia hay poca triangulación y los documentos se aceptan como fuentes objetivas y fidedignas de información.

A este debate también se han incorporado los comentarios de Bill Cooke (Lancaster), los cuales han llevado el debate a otro nivel.  Cooke nos hace reflexionar sobre cuestiones mas de fondo pues, argumenta, el debate sobre la digitalización no se limita a cuestiones metodológicas sino que nos hace reflexionar sobre la epistemología y ontología de nuestra actividad como investigadores del pasado. Específicamente, ontológica porque debemos cuestionar: ‘¿Qué es un archivo?’ y ‘¿Cuál es nuestra materia prima?’; y epistemológicas porque debemos cuestionar: ‘¿Cómo conocemos y/o reconocemos un archivo?’ y aún más ‘¿Qué tipo de conocimiento (knowledge claim) podemos realizar con validez?’.  Parecería esto una discusión realmente esotérica o del tipo que aquellas que cuentan el número de ángeles en la cabeza de un alfiler. Sin embargo, más de una vez yo he tenido que debatir, tanto como autor como revisor, si el material es valido, adecuado, accesible, etc., tal que dichas fuentes son suficientes para permitir las conclusiones a las que quiere llegar un trabajo de investigación en particular.

En resumen, hay un aspecto importante del cambio tecnológico para un área de investigación eminentemente empiricista como lo es la historia de la empresa y, en menor medida, la historia económica.   Debate que nos lleva a postular si necesitamos o no una ‘teoría del archivo’.  Y Usted, querido lector, ¿qué opina?

 Bibliografia

Gallegos, E. (2011). La egoteca de las revoluciones: ¿Redes sociales como fuentes históricas? Clioscopia. November 30, 2011. Disponible en: http://clioscopia.hypotheses.org/414

Grier, D. A. and M. Campbell (2000). “A Social History of Bitnet and Listserv, 1985-1991.” IEEE Annals of the History of Computing 22(2): 32-41.

Kelty, C. M. (2008). Two Bits: The Cultural Significance of Free Software and the Internet. Durham, NC, Duke University Press.

2 thoughts on “¿Qué es un archivo?

  1. Lo maravilloso es que éstas preguntas son las mismas preguntas que se hacían escritores y archivistas del renacimiento – el trabajo de mi colega Randolph Head sobre la filosofía del archivo en Suiza (!) y sus estudios comparando la lógica de formación y manutención de archivos en Europa entre el XV y XVIII es prueba que plus “ça change, plus c’est la même chose”. O más bien, plus ça change, más tenemos que volver a hacernos las preguntas, y encontrar las respuestas, de antaño.

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