Condiciones iniciales al extremo.

Gustavo del Angel (Centro de Investigación y Docencia Económicas), 21 de marzo de 2013.

Demostrar la importancia de las condiciones iniciales en un resultado contemporáneo puede implicar que la “historia” es totalmente irrelevante. Ese pasado resulta tan determinante, que lo que haya ocurrido en medio de los dos puntos extremos, el proceso histórico, simplemente cuenta poco para la configuración presente.

En años recientes, varios economistas que recién entran al mercado de trabajo han presentado investigación sobre los orígenes históricos del desempeño económico. Muchos de esos trabajos se enmarcan dentro de fields o campos de la economía como econometría, desarrollo (development), crecimiento, microeconomía aplicada, y macroeconomía, al mismo tiempo que se clasifican en el campo de historia económica, aunque en algunos casos, los propios autores no los clasifican como trabajos en nuestro campo. Esto le da un nuevo aire, fresco, a la discusión en historia económica.

La mayoría de los trabajos a los que me refiero son contribuciones muy sólidas, algunas ya publicadas en las revistas top tier de economía. Es claro que las buenas contribuciones eslabonan varios campos de una disciplina, y cuando se trata de conocimiento de frontera, añaden además a varias disciplinas (por ejemplo, economía-ciencia política, economía-sociología, etcétera).

Quiero traer a discusión que muchos de esos trabajos tienen un elemento común: demostrar la importancia de las condiciones iniciales, o de eventos del pasado remoto, en un resultado contemporáneo. Esta noción genealógica es vieja y su lógica se presenta en varias áreas del conocimiento.

En la discusión que nos concierne, fueron Stanley Engerman y Kenneth Sokoloff quienes pusieron este argumento en la mesa de discusión. Asimismo, North la había discutido, tomada de sus predecesores intelectuales. A su vez, Paul David, Brian Arthur y Paul Krugman (cada uno por su lado), así como Sidney Winter y Richard Nelson (juntos), entre otros, desarrollaron teorías al respecto. Como ya sabemos, Acemoglu y Robinson se montaron en la ola de Engerman y Sokoloff y en la de North, y de alguna forma en los argumentos de Jared Diamond, buscando condiciones iniciales donde sea que broten.

En buena medida, gracias al trabajo prolífico de Acemoglu y Robinson el pasado reaparece en muchos campos de la economía como un factor explicativo del presente. Y muchas veces, el muy remoto, como aquel artículo de Alesina et al., reseñado por The Economist en 2011, en el que remontan al neolítico las condiciones iniciales. Sin duda el trabajo de Acemuglu y Robinson debe su éxito a su profundidad, solidez analítica, así como capacidad sumaria y vinculante de muchas grandes ideas de la literatura. Pero su reverberancia no siempre va a favor de la historia.

Ese llevar las condiciones iniciales al extremo, puede implicar que la “historia” es totalmente irrelevante. Ese pasado resulta tan determinante, que lo que haya ocurrido en medio de los dos puntos extremos, el proceso histórico, simplemente cuenta poco para la configuración presente.

Se puede tener econometría poderosísima o un modelo muy elegante que hagan de un trabajo algo tan robusto, que eso lo justifique como una contribución en sí misma en algún campo. Ahí la historia sale sobrando -o se limita a ser una alegoría. Pero si se busca una explicación del efecto del pasado lejano sobre el presente, entonces se tiene que tener claro cuál es el mecanismo de persistencia y de continuidad del sistema que se analiza, así también, la naturaleza de las condiciones iniciales. No todos los trabajos a los que me refiero lo consideran.

Sin un mecanismo de persistencia congruente y lógicamente consistente, la explicación puede ser sólo conjetura o mera narrativa imaginativa, pero no hay historia. David y Arthur, han conceptualizado los mecanismos de persistencia –feedback, lock-in, inter-related systems, y otros artificios-; y sin éste no hay path dependence (omito intento de traducción de estos términos). Ello además de todo un cuerpo de teoría relacionado a sistemas complejos aplicado a las ciencias sociales que proporciona material conceptual para estas explicaciones. En historia económica hay muchos ejemplos de trabajos que logran explicar con éxito cómo persiste un fenómeno y la lógica detrás de ello.

Por otro lado, la naturaleza de las condiciones iniciales es algo poco resuelto. La literatura ha sido esquiva y acomodaticia. Se ha situado en una zona de confort de momentos aparentemente fundacionales. Por dar ejemplos esquematizados: si las condiciones iniciales son el efecto de prácticas del neolítico sobre capacidades humanas actuales, entonces más que condiciones iniciales, se trata de un proceso de tres o cuatro mil años sobre los seis o siete mil años siguientes. Si hablamos de las estructuras resultantes del choque de dos mundos, hay que ver qué resultó de ese choque que realmente constituya una condición inicial. De nuevo, hay ejemplos de trabajos recientes que logran explicar esto con éxito.

La historia económica ha sido siempre vínculo entre distintos campos y distintas disciplinas; ya sea escrita por economistas, historiadores, politólogos o híbridos, su naturaleza ha sido ecuménica. Por ello, las nuevas contribuciones a la economía con explicaciones en el pasado son una buena noticia para la historia económica. Al ser las contribuciones principalmente en métodos y herramientas, proporcionan mejores estándares en la discusión.

Pero aún hay trabajo creativo por hacer. En lo personal, pongo por delante la importancia del proceso histórico, explicar bajo una lógica rigurosa cómo se transitó de un resultado a otro en el tiempo. Si esa explicación la motivamos adecuadamente, tendremos una mejor herramienta –histórica- para la economía y en general, las ciencias sociales.

5 thoughts on “Condiciones iniciales al extremo.

  1. Excelente artículo. A mí lo que me saca de mis casillas es que cuando abres la discusión histórica para desenraizar ese vínculo faltante a través del proceso histórico los autores de estos estudios se ponen a la defensiva y empiezan a defender sus variables instrumentales(!) lo cual, obviamente, solo reafirma que no han pensado en la importancia de esta crítica.

  2. Estoy totalmente de acuerdo con el comentario de Gustavo. Mis maestros me enseñaron (y esto enseño a mis alumnos) que la Historia es cambio, que es muy importante establecer etapas en los procesos de desarrollo económico y que nuestro principal trabajo es analizar los factores que permiten pasar de una etapa a otra. Además, estamos viviendo en estos días un gran cambio: la decadencia de Occidente va camino de dar paso (otra vez) a la hegemonía de Oriente. ¿Cómo es posible sostener que todo sigue como en el Neolítico? ¿Acaso hemos olvidado que la econometría sin un modelo teórico sólido es completamente espuria? Un saludo. José Luis García Ruiz (Universidad Complutense de Madrid)

  3. El resumir todo a condiciones iniciales es un simplismo que sólo es posible por la ignorancia de la historia. Se hace pasar por ‘histórico’ algo que no es sino una reducción ahistórica, y, por ende, caprichosa: como niño pequeño en bollería, se escogió un panecillo que parecía particularmente llamativo y como es el único bollo que se compró, pareciera que es el único existente.

    Suponer que en el transcurso de siglos no hubo seres humanos libres -y pensantes, o ‘sintientes’ por lo menos- que fueron tomando decisiones contingentes, limitadas y con consecuencias diversas -positivas o negativas- es ignorar ya no la historia, sino la vida misma: el presente está siempre abierto en cada momento.

  4. Hola. Soy matemático y considero que tanto las condiciones iniciales como el proceso histórico son importantes. Si pensamos por un momento que la historia es determinista (un mero ejercicio intelectual) y poniéndolo en términos de ecuaciones diferenciales, es tan importante el sistema de ecuaciones (de evolución) [las cuales contendrían codificada la información del proceso histórico] como las condiciones iniciales y las condiciones de frontera (si las hay). Aún así, las cosas no están tan “feas”. ¿Qué tan preciso es el modelo? ¿Podemos encontrar la solución exacta de la ecuación? Lo que asumimos como condiciones iniciales, ¿qué tan cerca están de las “auténticas” condiciones iniciales? ¿Es un sistema caótico, esto es, una pequeña variación en las condiciones iniciales llevan a diferencias gigantescas en la solución para un tiempo futuro?

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