El mundo económico-financiero y las guerras entre-estados (I)

Juan H. Flores (Universidad de Ginebra), 5 de febrero de 2013.

El próximo año se cumplirá el primer centenario del inicio de la primera guerra mundial. Aún hoy nos queda pues mucho que aprender sobre la compleja relación entre economía, finanzas y guerras, y la historia tiene mucho que aportar.

El próximo año se cumplirá el primer centenario del inicio de la primera guerra mundial. Muchos trabajos empiezan a producirse entre historiadores y politólogos de todo el mundo, y seguramente muchos académicos serán bombardeados por invitaciones a coloquios, conferencias, contribuciones a libros colectivos etc. para conmemorar la fecha.

La primera guerra mundial marcó un parteaguas en la historia política, social y económica de la humanidad. Esta última cuestión no deja de ser interesante por el conocimiento de la historia en sí. También lo es como elemento de análisis empírico sobre las relaciones entre variables económicas y políticas. Sabemos por ejemplo que el impacto fue relevante sobre el crecimiento en el corto y en el largo plazo, sobre la distribución y el volúmen del comercio internacional y en general, sobre el sistema económico que venía desarrollándose desde finales del siglo XIX, para muchos la primera época de globalización. Pero, ¿cual es la relevancia de las causas y consecuencias económicas de los conflictos bélicos en general? ¿Se observan patrones comunes en le historia?

Hay una literatura abundante sobre estos temas en ciencia política. Lo interesante para nosotros historiadores económicos es lo que podemos aportar en términos de evidencia empírica y de conceptualización. Incluso ahora, muchas preguntas siguen abiertas sobre episodios puntuales y sobre nuestro entendimiento global en las relaciones entre economía y conflictos internacionales. Regresando a la primera guerra mundial, no todas las implicaciones del conflicto han sido exploradas, ni tampoco el funcionamiento de la o las economías y/o  de algunos mercados individuales. Desconocemos o no damos la justa dimensión a las razones económicas que pudieron dar pie a la guerra. Este tipo de incertidumbres hace aun más complicada la formulación teórica o el contraste histórico.

He trabajado en algunos aspectos de la relación entre las guerras entre estados y el mundo financiero desde diversos ángulos. Este tema cobra especial importancia con el problema creciente de algunos países para pagar sus deudas, por un lado, y por la financiarización del conjunto de la actividad económica, por el otro. Hay un par de subtemas que mencionaré y a los que regresaré en entradas futuras. Primero, la cuestión de las guerras entre gobiernos de países prestamistas y gobiernos de países prestatarios y que incumplen sus obligaciones financieras. Existe un debate en la literatura sobre las razones por las cuales un gobierno actuaría defendiendo los intereses de sus inversionistas en el extranjero. Contrariamente a la idea generalizada entre muchos historiadores económicos, el gobierno británico – cuya capital, Londres, fue el principal centro financiero mundial del siglo XIX – era muy reticente a actuar en otros países para exigir el pago de las deudas. El trabajo clásico de D.C.M. Platt presenta abundante evidencia en este respecto, aunque se ha “olvidado” en algunos trabajos recientes sobre el tema. Posteriormente, hubo un probable cambio de actitud a principios del siglo XX cuando Estados Unidos llegó a ser el primer país prestamista en el mundo, aunque esto también sea debatible. Con el control de capitales instaurado con los arreglos de Bretton Woods este tema dejó de ser relevante hasta la década de los 1980, cuando la discusión académica principalmente debatía sobre la necesidad de penalizaciones a países que dejaban de pagar.

Lionel Nathan de Rothschild (1808-
1879) introduced in the House of
Commons on 26 July 1858 by Lord
John Russell and Mr Abel Smith.
A painting by Henry Barraud. 1872

Segundo, la relación entre los mercados de capitales y el financiamiento de las guerras. Aquí podemos volver al caso de la primera guerra mundial, donde el “timing” o momento de la guerra puede tener un sinnúmero de explicaciones. De hecho, probablemente la pregunta mas importante no concierne tanto las razones por las cuales hubo una guerra, como el por qué no hubo otras de gran magnitud en las décadas anteriores a 1914. Razones no faltaban. Recordemos que Europa tradicionalmente había sido una zona con un alto número de conflictos entre estados, al interior de los estados e incluso una zona con un alto número de conflictos sociales. Lo que el siglo XIX produjo, en términos de conflictos entre-estados, fue contrario de lo que había sido la tendencia general, es decir, una época de relativa paz al menos entre las grandes “potencias”, lo que también permitió que la prosperidad y la transformación económica que acompañó la revolución industrial pudieran expandirse por la mayor parte del continente.

Hay evidencia historia que apunta que el mundo financiero tuvo un papel importante para evitar grandes conflictos entre estados, y fue reticente para financiar aquellos en donde sí participó (véase aquí, por ejemplo). En el fondo, es una intuición bastante lógica: fuera de intereses particulares de inversionistas individuales, en general, una guerra es mala para los negocios financieros (y para muchos otros). Lo complicado es saber cómo el mundo financiero puede forzar a los estados a no hacer la guerra. Karl Polanyi en su obra “La gran transformación”  ya apuntaba en esta dirección cuando señalaba a la “haute finance” como responsable de la paz de los 100 años. Mas recientemente, Johnatan Kirschner también ha tocado el tema de la aversión de los banqueros hacia la guerra. Cuando un país entra en guerra, la situación económica empeora simplemente por la incertidumbre generada y por tanto, toca al corazón mismo de la actividad bancaria (sin duda uno de los sectores más directamente afectados).

Podríamos esperar por tanto que con la relevancia creciente del sector financiero en la economía mundial, la probabilidad de una guerra mayor se minimice. Sin embargo, esto está lejos de ser evidente, primero porque como mostraré en una entrada futura, la estructura financiera es muy diferente a la existente a cualquier episodio pasado – por lo que la relación mercado de capitales-guerra es también distinta – y segundo, porque hay elementos que parecen recordarnos que ni la democracia ni el comercio, dos de los beneficios que han ido in crescendo desde finales del siglo pasado parecen ser fuerzas suficientes para disminuir el número de guerras en el mundo (como señala la evidencia presentada por ejemplo aquí).

Nos queda pues mucho que aprender sobre la compleja relación entre economía, finanzas y guerras, y la historia tiene mucho que aportar. Por lo demás, hoy más que nunca, es cierto eso que Thomas Friedman comentó ya en 1996: “Hay dos superpotencias en el mundo. Son Estados Unidos y el Servicio de notación de Moody’s”.

5 thoughts on “El mundo económico-financiero y las guerras entre-estados (I)

  1. Aunque faltará explorar, la verdad que no veo que la guerra tuviese trasfondo económico alguno, a menos que se entrelazaran asuntos económicos con temas militares y políticos (el ascenso de Rusia, que se recuperaba, financiada en buena medida con capital francés, tras el golpe de 1905; el creciente aislamiento alemán, que por otra parte se compensaba con una creciente potencia económica; la carrera armamentista de 1910-1913, que se sumaba a dos carreras anteriores y que dejaba a los ejércitos europeos con una capacidad bélica insospechada y a unos Estados mayores sin control parlamentario –el ruso, el alemán y el austro-húngaro– deseosos de usarla; la carrera de las marinas de guerra alemana y británica).

    Y luego está el papel de las personas, que escapa a cualquier análisis económico: por ejemplo, ¿no habría sido más cauta Francia si hubiese tenido otro presidente que el loreno revanchista de Poincaré? O ¿no habría sido también la monarquía dual más cauta en su proceder tras el asesinato de los archiduques teniendo a otra persona al mando del ejército, y no al visceral Franz Freiherr Conrad von Hötzendorf?

    • Andrés, gracias por tu comentario. Sin duda alguna los actores son importantes, como en cada evento histórico. Tienes razón también en afirmar que la misma clasificación de los elementos que condujeron a la primera guerra mundial es de por sí problemática. Yo no dudo, no obstante, que incluso elementos geopolíticos tuvieran un importante elemento económico, a empezar por las rivalidades coloniales y comerciales que ya llevaban generando muchas tensiones entre los gobiernos que devinieron protagonistas en la guerra. Por otro lado, adems de las específicidades históricas, la cuestión de los incentivos y el análisis racional sobre la capacidad y voluntad de cada gobierno de hacer la guerra me parece muy interesante. En esta línea van los estudios que menciono en esta entrada del blog, peo también, por ejemplo, el artículo que Phil Hoffman publicó recientemente en el JEH.

  2. Estimado Juan “pajaro coqueto”, habría que explorar el otro lado de la moneda en el que las guerras obligan a un gasto enorme por parte del gobierno del país involucrado. El famoso hundimiento del Lusitania es un ejemplo de la hipótesis que menciono en el que incluso se ha hablado de que fueron los propios afectados (GB y USA) los que lo orquestarón. Los trasfondos económicos los conces mejor que yo. Un abrazo

    • Gracias por el comment, mi estimado DIego. Y efectivamente, la parte financiera de los gobiernos es fundamental, y las posibilidades de financiar las guerras es uno de los aspectos màs importantes en la decisiòn de hacer una guerra. Es por eso también que el sector financiero ha jugado un papel enorme en muchos conflictos internacionales. Desconozco los casos particulares que mencionas, pero no dudo que confirme este hecho. Un abrazo!

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