La máxima ilusión de la desaparición del dinero billetario (primera parte)

Bernardo Batiz-Lazo (Bangor University), 3 de octure de 2012.

Debemos cuestionar hasta que punto los avances de la tecnología ofrecen soluciones para incrementar la bancarizacion.

En septiembre de 1992  la entonces mayor caja de ahorro catalana [1]  y actualmente el tercer grupo financiero doméstico en España, Caixa d’Estalvis i Pensions de Barcelona (la Caixa), anunció un nuevo tipo de cajero automático y tipo de servicio, el cual bautizó como ‘ServiCaixa’ [2].  Además del reintegro de efectivo, los servicios que ofrecía ServiCaixa en su lanzamiento, eran impresionantes pues combinaban los tradicionales de los cajeros así como una serie de servicios no-financieros.

CAPTION: Imagen de la pantalla principal cuando un cliente acedia al mismo, 1992 (fuente la Caixa).

A los pocos meses del anuncio inicial, se informa que el Teatro Liceo, uno de los grandes esenarios de la opera internacional, se moderniza y forma parte de ServiCaixa. Eso, por su puesto, no pasa a desapercibido. Así lo reporta en su momento el diario ‘La Vanguardia’:

El Liceu se conecta al sistema Servicaixa y eso nos permite la ilusión máxima del riquísimo, que no es otra que la desaparición del dinero billetario….De ahora en adelante el arte están puro como una tarjeta de crédito. Se podrá prescindir incluso de aquella inquietud de confesionario del melómano siguiendo el dedo de la taquillera sobre el plano del teatro. La ópera deja de ser patrimonio de unos pocos conocidos para convertirse en un espectáculo que se expende en extrañas y misteriosas máquinas a todo aquel que desee emular a Groucho [Marx] en su particular noche en la opera. [3]

Es decir, el avance tecnológico no solo incrementa la comodidad de los tarjetahabientes sino además democratiza e incluso es un arma contra la corrupción, pues cualquier persona sin abono anual podrá prescindir de tener que darle una corta a la taquillera para asegurar una butaca medianamente decente. No, ahora lo moderno es ir al cajero y ¿Porqué detenerse ahí? ¿Porqué no un monedero electrónico? Pues ni prestos ni perezosos, eso es lo que introducen los señores de ‘la Caixa’ un par de años después, tal y como nos los hace notar Carles Maixé-Altés, el biógrafo oficial del cambio tecnológico en esa entidad:

Otra novedad en el mundo de las tarjetas se produjo en 1994 con la presentación de la primera experiencia de monedero electrónico. ”la Caixa” fue la primera entidad española que emitió de forma experimental este tipo de tarjeta con chip: el carné de estudiante de la Universidad Autónoma de Barcelona. En Granollers también se implantó de forma experimental una tarjeta de estas características para el pago de los transportes públicos. Sin embargo, la tarjeta con chip, a parte de su uso como monedero, tardó mucho en implantarse. En la mayoría de los países europeos tuvo éxito debido a que los movimientos con tarjeta fueron hasta hace relativamente poco procesos off-line. En esas condiciones, el uso de chip era necesario por cuestiones de seguridad, aunque encarecían mucho la tarjeta… [4]

La introducción de los nuevos cajeros que enlazaran servicios financieros y no financieros fue un rotundo éxito. Para el año 2009, ServiCaixa tenía ventas anuales de 168 millones de euros gracias a los ingresos por distribuir mas de 47 millones de boletos y servicios públicos a través de su red de cajeros por toda España, así como servicios complementarios por teléfono e Internet. Sin embargo y frente a la crisis financiera, en el 2011 ServiCaixa fue adquirida por la empresa  estadounidense Live Nation Entertainment (propietarios de Ticketmaster) por una suma que se piensa fue cercana a los 100 millón euros.[5]

CAPTION: Los nuevos cajeros – sin efectivo de la Caixa (circa 2011).

Veinte años después de su aparición y a pesar de haber perdido a ServiCaixa, la red de los cajeros de ‘la Caixa’ sigue innovando y como se puede percibir en la imagen a la izquierda, ahora se están introduciendo cajeros ‘sin contacto’ es decir, activados por teléfono móvil o tarjeta con chip recargable (que se comunica con el cajero via ondas electromagnéticas). Un sistema totalmente digno de la era espacial, vamos que hasta el mismo Sr Jetson de los Supersónicos se hubiera asombrado.

Todo esto es una historia muy bonita y simpática, dirían ustedes, pero ¿Qué tan relevante es esto de la sociedad sin dinero billetario para las economías de América Latina? ¿De donde vienen y hacia donde van estas ideas? “Aquí es donde la marrana tuerce el rabo”, como dice mi mujer. En las siguientes semanas, exploraremos los fundamentos ideológicos y prácticos que postulan una economía sin dinero en efectivo. Analizaremos si es o no poco factible para países donde aún existe un gran número de personas sin acceso al sistema financiero, es decir, donde la bancarización es hoy en día casi tan (algunos dirían aún más) importante que lo que fue el reto de alfabetización hace 100 años. Países donde hay personas que viven con menos de 0.50 centavos de dólar americano al día, mismas que, dirán algunos, difícilmente se pueden plantear sueños de opio de los suecos u otros países avanzados. Son personas que en el día a día necesitan manejarse en efectivo.

Como lo discutiremos en su momento, en estos países también existen problemas profundos sobre la sub-bancarización o el uso inadecuado de los servicios, ya sea por falta de conocimiento o por deficiencias del proveedor. De nada sirve tener una cuenta de banco si el día de pago hay que retirar todo o una buena parte tal que se pueda hacer frente a los compromisos habituales. En este escenario, el costo de manejar efectivo se transfiere al consumidor con menos recursos y eso tiene repercusiones de justicia y equidad económicas importantes.

En breve, como exploraremos, la narrativa de la sociedad sin dinero billetario (o sin dinero en efectivo) es una idea muy vieja y nada moderna, que esta motivada por factores de oferta y no de demanda, y que cabe preguntarse si su  aplicación en los países del tercer mundo realmente contribuirá a la mejora de las personas … y me refiero al ciudadano de a pie, no al que se puede dar el lujo de comprar entradas por Internet para ir a pasar un fin de semana a caminar por las Ramblas, ver a Placido Domingo o Montserrat Caballé en el Liceo y terminar el día celebrando con cava y unas ricas tapas.

[1]: Maixé-Altés, J. Carles, Innovación y compromiso social. 60 años de informatización y crecimiento., Barcelona, “la Caixa” Group, 2012;  Sudrià, Carles and Jordi Nadal, “La Caixa de Pensions i la modernització de les caixes d’estalvis catalanes” en Caja de Ahorros y Pensiones de Barcelona (ed.), Un segle d’història (1904-2004). Cent anys de la creació de la Caixa de Pensions, Barcelona, Edicions 62, pp. 71-5, 2004.

[2]: ‘Multas y tributos se podrán pagar en cajeros de “la Caixa”’, La Vanguardia (16.Sep.92, p. 59).

[3]: Barrill, Joan ‘”La Caixa” de música’, La Vanguardia (noviembre 30, 1993).

[4]: Maixé-Altés, Innovación y compromiso social; s/p.

[5]: ‘La Caixa vende Servicaixa al mayor promotor de conciertos del mundo’, Expansion.com (4.Feb.11).

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