La relevancia del enfoque local y regional en la historia económica: ¿hacia una contabilidad de los PIBs regionales en América Latina?

Henry Willebald (Universidad de la República, Uruguay), 20 de junio de 2013

¿Es posible estudiar la historia económica de países tan vastos como Argentina y Brasil o tan variados como Chile y Bolivia sin consideración de las diferentes realidades locales? ¿Hasta qué punto rinde, analíticamente hablando, estudiar la historia económica de Uruguay sin integrarla a la de la pampa húmeda argentina y a la de Río Grande do Sul de Brasil? ¿Cuánto de la historia económica del norte de México toma sentido si se recurre a enfoques de carácter regional antes que nacional?

En mi última entrada al Blog (“Sostenibilidad del desarrollo: hacia una contabilidad histórica del ahorro genuino”) argumentaba sobre la conveniencia de realizar renovados esfuerzos de medición de la actividad económica y sus determinantes para dotar de renovados (y a veces novedosos) enfoques en la interpretación del desarrollo histórico latinoamericano.

Las teorías modernas del crecimiento han dedicado especial atención a la búsqueda de los determinantes del crecimiento económico mediante modelos agregados que tienen al ingreso per cápita “de equilibrio” como concepto central. Desde el fundamentalismo del capital à la Harrod-Domar (Harrod, 1939; Domar, 1946) hasta el modelo neoclásico (hoy) estándar à la Solow (Solow, 1956; Swan, 1956) y los importantísimos progresos acaecidos desde los 1980s con las teorías del crecimiento endógeno –donde aparecen el cambio técnico y el capital humano con absoluta relevancia–, dicha característica se ha mantenido, dotando al análisis de ciertas relaciones causales en exceso “lineales” o estilizadas.

Probablemente, dos de las ramas de la literatura que más han avanzado en levantar esa debilidad sean los enfoques de corte evolucionista y neo-schumpeteriano de la innovación (Freeman, 1987; Lundvall, 1992; Nelson, 1993) y del desarrollo local y regional (Pike et al., 2006), pues ambas dan una adecuada importancia al contexto socio-económico y a las características institucionales que moldean el desarrollo como proceso multidimensional.

Como bien se plantea en Ascani et al. (2012), con el fenómeno de la globalización que dominó progresivamente a la economía mundial desde el último tercio del siglo XX, muchos autores han argumentado sobre la existencia de un “flat world” (Friedman, 2005), el “end of geography” (O’Brien, 1992) y la “death of distance” (Cairncross, 1997). La globalización, como proceso omnipresente, habría erosionado las diferencias entre lugares a través del alcance internacional (e imparable) de sus efectos económicos, tecnológicos y socioculturales. Esta conceptualización contrasta con una creciente literatura teórica y empírica en el campo de la economía institucional, evolucionista y geografía económica, en la cual la preeminencia de los procesos regionales y el rol de los actores locales juegan como factores determinantes en la conformación de trayectorias de desarrollo.

La idea de un “regional world” (Storper, 1997) asociada con la identificación de fuerzas espacialmente delimitadas por factores locales y los efectos de aglomeración (Marshall, 1890) al interior de los países, sugieren que el desarrollo económico comporta patrones de concentración espacial y spillover específicos, y que la distancia y la geografía siguen siendo relevantes aún en un “mundo globalizado” como el actual. La adopción de conocimiento, como proceso acumulativo y de path-dependence, conforma una distribución espacial del bienestar que está muy lejos de ser lineal y que, muchas veces, suele responder a factores distintos a los puramente macroeconómicos, situándose en niveles mesoeconómicos o de unidades desagregadas.

Ninguno de estos factores y determinantes son ajenos al campo de la historia económica –así como sus profesionales no creemos que el último período de globalización haya sido el primero ni el más intenso (O’Rourke & Williamson, 2006; Obstfeld & Taylor, 2006)– y, por el contrario, el reconocimiento de realidades locales constituye materia común en nuestras investigaciones. En cambio, lo que sí puede presentarse como campo nuevo es el interés de aproximarse cuantitativamente a esos diferenciales para dimensionarlos y proyectarlos a la comprensión de la performance global. Recientemente, varios han sido los esfuerzos por conformar series históricas de PIB regionales para países europeos como España (Martínez-Galarraga, 2012; Rosés, et. al, 2010), Suecia (Henning et al., 2010), Italia (Felice, 2009) o Portugal (Badía-Miró, et al., 2012), y ello ha contribuido muy favorablemente a la propia interpretación de procesos nacionales y de “border economics”.

Entonces, la pregunta que surge inmediatamente es la siguiente, ¿tiene sentido realizar estos esfuerzos de contabilización en las economías periféricas? ¿estamos en condiciones, en América Latina, de promover ese tipo de investigaciones? Quizás pueda ser pretencioso pretender avanzar por este camino cuando todavía varios países de la región no han completado sus cuentas nacionales históricas del lado de la producción (mientras que los cálculos complementarios del lado del gasto y del ingreso son aún muy iniciales). Sin embargo, muchas de esas disparidades de las que habla la teoría son materia clave para comprender la propia historia económica de nuestros países y el esfuerzo es mucho más que un mero capricho académico. ¿Es posible estudiar la historia económica de países tan vastos como Argentina y Brasil o tan variados como Chile y Bolivia sin estas consideraciones? ¿Hasta qué punto rinde, analíticamente hablando, estudiar la historia económica de Uruguay sin integrarla a la de la pampa húmeda argentina y a la de Río Grande do Sul de Brasil? ¿Cuánto de la historia económica del norte de México toma sentido si se recurre a enfoques de carácter regional antes que nacional?

Muchas veces, la identificación de verdaderos “territorios económicos” antes que jurisdicciones políticas nos ofrecería una renovada capacidad de análisis y, por lo tanto, contar con contabilidades de ese carácter significaría abrir nuevas oportunidades de explicación. Además, hasta cierto punto, no dejaríamos de reivindicar una vieja categoría cepalina que situaba a la “heterogeneidad estructural” en el centro del análisis. En trabajos como los de Anibal Pinto de 1965 y 1970 se utilizaba esa idea para referirse a la disparidad entre los niveles de productividad sectorial, con lo cual se daba cuenta de la coexistencia de un pequeño sector de productividad elevada con otro más amplio de menor dinamismo. En esta conceptualización, la dimensión territorial se incorpora naturalmente bajo la idea de que el crecimiento económico puede tender a ser conducido por el desempeño de un limitado número de economías locales dentro del estado-nación, así como trascender las fronteras políticas en la constitución de verdaderos territorios de producción y consumo.

En próximas entradas al Blog realizaremos una revisión de antecedentes latinoamericanos en la materia –fundamentalmente en el cálculo de niveles de bienestar históricos al interior de los países– y repasaremos las opciones metodológicas disponibles, reflexionando sobre aplicaciones concretas en los casos de América Latina.

ASCANI, Andrea, CRESCENZI, Riccardo, and LAMMARINO, Simona (2012): “Regional Economic Development: A Review”. Search Working Paper WP1/03, European Commision European Research Area, January.

BADIA- MIRO, Marc, GUILERA, Jordi and LAINS, Pedro (2012): “Reconstruction of the Regional GDP of Portugal, 1890 1980“. Working Papers in Economics 280, Universitat de Barcelona. Espai de Recerca en Economia.

CAIRNCROSS Francis (1997): The death of distance. Cambridge, MA: Harvard Business School Press.

DOMAR, Evsey (1946): “Capital Expansion, Rate of Growth, and Employment”. Econometrica 14 (2), April, 137-47.

FELICE, Emanuele (2009): “Estimating regional GDP in Italy (1871-2001): sources, methodology and results”. Working Papers in Economic History 09-07, Universidad Carlos III de Madrid, Madrid.

FREEMAN, Christopher (1992): “Formal scientific and technical institutions in the national system of innovation”. In Lundvall, B. (Ed.): National Systems of Innovation: Towards a Theory of Innovation and Interactive Learning. Pinter Publishers, London.

FRIEDMAN Thomas (2005): The world is flat: A brief history of Twenty-first Century. New York: Farrar, Straus, and Giroux.

HARROD Roy (1939): “An Essay in Dynamic Theory”. The Economic Journal
Vol. 49, No. 193, March, 14-33.

HENNING, Martin, ENFLO, Kerstin and ANDERSSON, Fredrik, (2010): “Trends and cycles in regional economic growth: how spatial differences formed the Swedish growth experience 1860-2009”. Working papers in Economic History 10-03, Universidad Carlos III de Madrid, Madrid.

LUNDVALL, Bengt-Åke (1992): “Introduction”. In Lundvall, B.A. (ed): National Systems of Innovation-Toward a Theory of Innovation and Innovative Learning. Pinter Publishers, 1-25.

MARSHALL, Alfred (1931[1890]): Principios de Economía, Biblioteca de Cultura Económica, Traducción de la octava edición inglesa, Barcelona.

MARTINEZ-GALARRAGA, Julio (2012): “The determinants of industrial location in Spain, 1856-1929”, Explorations in Economic History, 49, 255-275.

NELSON, Richard (Ed.) (1993): National Innovation Systems: A Comparative Analysis. Oxford University Press, New York.

O’BRIEN Richard (1992): Global financial integration: The end of geography. London: Royal Institute of International Affairs.

OBSTFELD, Maurice and TAYLOR, Alan (2006): Global Capital Markets. Integration, Crisis, and Growth. Series: Japan-US Center UFJ Bank Monographs on International Financial Markets, Cambridge Press.

O’ROURKE, Kevin, WILLIAMSON, Jeffrey (2006): Globalización e historia: la evolución de una economía atlántica del siglo XIX. Zaragoza, Prensas Universitarias de Zaragoza.

PIKE, Andy, RODRÍGUEZ-POSE, Andrés and TOMANEY, John (2006): Local and Regional Development. Routledge.

PINTO, Aníbal (1970): “Naturaleza e implicaciones de la ‘heterogeneidad estructural’ de la América Latina”. El trimestre económico, vol. 37(1), Nº 145, México, D.F., Fondo de Cultura Económica, enero-marzo.

PINTO, Aníbal (1965): “Concentración del progreso técnico y de sus frutos en el desarrollo de América Latina”, El trimestre económico, vol. 32(1), Nº 125, enero-marzo.

ROSÉS, Joan, MARTÍNEZ-GALARRAGA, Julio and TIRADO, Daniel (2010) “The upswing of regional income inequality in Spain (1860–1930)”, Explorations in Economic History, vol. 47(2), 244-57, April.

SOLOW, Robert (1956): “A Contribution to the Theory of Economic Growth”. Quarterly Journal of Economics, Vol. 70, N° 1, 65-94.

SWAN, Trevor (1956): “Economic Growth and Capital Accumulation”. Economic Record 32, Issue 2, November, 334-61.

STORPER Michael (1997): The regional world: territorial development in a global economy. New York: The Guilford Press.

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5 respuestas a La relevancia del enfoque local y regional en la historia económica: ¿hacia una contabilidad de los PIBs regionales en América Latina?

  1. Pingback: Henry Willebald sobre La relevancia del enfoque local y regional en la historia económica | Blog de la AMHE

  2. lejbl dijo:

    Gran entrada Henry. Los identificación de los territorios económicos es una pieza clave del análisis histórico. Esperamos los siguientes posts con ganas!

    • Henry dijo:

      Gracias, lejbl!
      Hay un campo amplio y atractivo para trabajar en este tema. La idea de las próximas dos entradas es presentar una review de trabajos hechos para AL y tentar algunas notas metodológicas. Cualquier sugerencia es bienvenida.
      Un saludo
      Henry

  3. Pingback: Hacia una contabilidad de los PIBs regionales en América Latina: primeros pasos de una agenda abierta | Pasado y Presente de la Economia Mundial

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